Si habéis llegado hasta aquí, seguramente es porque no os imagináis el día de vuestra boda posando durante horas. Yo tampoco.
Siendo honesto, mi especialidad son los retratos, contar historias de personas. Y vuestra boda es precisamente eso: una increíble historia llena de vuestra gente, de risas, de nervios y de momentos que pasan en un instante. La mayor parte del día, mi trabajo es capturar todo eso, sin interrumpir, sin forzar nada. Simplemente estando ahí.
Esto no significa que no vayamos a tener unos retratos de pareja espectaculares. ¡Por supuesto que sí! Nos escaparemos un momento, solo vosotros dos, y en ese rato aplicaré toda mi experiencia como retratista para dirigiros de forma natural y sencilla. El objetivo es que tengáis esas fotos icónicas que querréis enmarcar, pero sin que se sienta como una obligación ni os robe la fiesta.
Estaré, pero apenas me notarás. Mi enfoque es documental. Me mezclo como un invitado más para poder capturar las cosas tal y como pasan. Las miradas, los abrazos, tu sobrino haciendo de las suyas… todo lo que hace que vuestra boda sea vuestra.
Vuestras fotos de pareja, en 20 minutos. Sé que queréis estar con vuestra gente, no conmigo. Nos escaparemos solo un momento, cuando la luz sea perfecta. Será un respiro para vosotros dos, un momento para asimilarlo todo. Yo me encargaré de que tengáis un recuerdo increíble sin robaros la fiesta.
Busco las «fotos pequeñas». Además de los grandes momentos, me obsesionan los detalles: las manos de tus padres, la risa de tu mejor amiga, ese gesto que solo vosotros entendéis. Esas son las fotos que, con el tiempo, se convierten en las más importantes.
Calidad y coherencia. No disparo mil fotos sin sentido. Selecciono y edito personalmente cada imagen para entregaros una colección que cuente la historia de vuestro día de una forma bonita y real.

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